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Hoy, la comunidad católica de Paillaco —tanto urbana como rural— ha dado inicio a un camino de fe y esperanza, emprendiendo la peregrinación hacia el Santuario de Nuestra Señora de Los Lagos, en Llifén. No se trata solo de un trayecto físico, sino de un verdadero recorrido del corazón, donde cada paso refleja la devoción, la gratitud y la confianza en la intercesión de la Virgen María.

En este Año Jubilar, bajo el lema “Jubileo de la esperanza”, los peregrinos llevan consigo no solo sus intenciones personales, sino también las alegrías, dolores y anhelos de toda una comunidad. Caminar juntos, unidos en la fe, es un signo profundo de fraternidad, de encuentro con Dios y con los hermanos.

La peregrinación es un gesto de entrega, de búsqueda y de renovación espiritual; un recordatorio de que la esperanza no se apaga, sino que se fortalece en el andar compartido. Al llegar al Santuario, cada paso se convertirá en oración, cada cansancio en ofrenda, y cada mirada al cielo en un acto de confianza en aquel Dios que nunca abandona a su pueblo.

Así, Paillaco se une en un mismo espíritu, celebrando con fe viva y corazón agradecido este Jubileo que invita a soñar con un futuro lleno de esperanza y amor.