Este sábado 3 de octubre, el Gimnasio Municipal de Paillaco se transformó en un gran escenario para recibir a la Orquesta Filarmónica de Los Ríos, bajo la dirección del maestro Pablo Carrasco Villablanca, en una presentación que sorprendió por su calidad interpretativa, afinación, dominio escénico y, especialmente, por la profunda expresividad de cada una de sus obras.
Desde los primeros compases, el público pudo descubrir que la llamada música clásica está mucho más cerca de nosotros de lo que muchas veces imaginamos. Cada instrumento tuvo su propio lenguaje: los violines, violas, cellos y contrabajos; las flautas, flautines, oboes, clarinetes y fagotes; los trombones cornos, y la percusión. Todos, unidos bajo una misma dirección, fueron construyendo momentos de delicadeza, fuerza, dramatismo y emoción.
Hubo pasajes donde parecía que el silencio también formaba parte de la música, y otros en que la intensidad de los instrumentos llenaba completamente el recinto.
El repertorio fue sencillamente extraordinario:
– Obertura “Leonora”, de Ludwig van Beethoven.
– Obertura Trágica, de Johannes Brahms.
– Las Hébridas, de Felix Mendelssohn.
– El holandés errante, de Richard Wagner.
– Intermezzo de “Cavalleria Rusticana”, de Pietro Mascagni.
– Obertura “El barbero de Sevilla”, de Gioachino Rossini.
– La forza del destino, de Giuseppe Verdi.
Grandes nombres de la música universal que, esta vez, no estuvieron solamente en los libros, en las grabaciones o en las grandes salas de concierto: estuvieron aquí, en Paillaco, al alcance de nuestra comunidad.
Y quizás allí está uno de los mayores valores de esta jornada. Porque acercar una orquesta de estas características a una comuna como Paillaco significa también abrir una puerta para nuestros niños, niñas y jóvenes. La música puede despertar vocaciones, sensibilidad, disciplina, imaginación y emociones que muchas veces permanecen dormidas. Quizás entre quienes estuvieron esta noche en el gimnasio municipal haya un futuro violinista, un director de orquesta, un compositor o simplemente un joven que descubrió que también puede emocionarse profundamente escuchando a Beethoven, Brahms, Wagner o Verdi. Por eso adquiere especial significado el mensaje entregado por el maestro Pablo Carrasco Villablanca a nuestra comunidad: “Cuiden la orquesta”.
Una frase breve, pero enorme en su significado.
Cuidar una orquesta es cuidar la cultura. Es valorar a nuestros músicos. Es comprender que el acceso a la música de calidad no debe estar reservado solamente a quienes viven en las grandes ciudades. La cultura también tiene derecho a llegar a cada rincón de nuestra Región de Los Ríos.
Y Paillaco demostró esta noche que existe público, interés y sensibilidad para recibirla. Ojalá nuestros jóvenes vuelvan sus ojos y, sobre todo, sus oídos hacia esta música. Que se atrevan a descubrirla sin prejuicios. Que comprendan que detrás de cada partitura existen historias, sentimientos, tragedias, alegrías, sueños y una enorme capacidad humana para crear belleza. Porque cuando una comunidad escucha música, también está alimentando su espíritu.
Lo vivido esta noche fue, sin duda, un gran acierto cultural para Paillaco. Nuestro reconocimiento y gratitud a quienes hicieron posible esta presentación y a cada uno de los integrantes de la Orquesta Filarmónica de Los Ríos, por regalarnos una jornada inolvidable. Y que este concierto no quede solamente como un hermoso recuerdo; que sea el comienzo de muchas otras presentaciones. Que las orquestas estén cada vez más presentes en Paillaco, en nuestras escuelas, en nuestros espacios públicos y en cada rincón de nuestra Región de Los Ríos.
Porque la cultura no debe ser un privilegio.
La cultura es un derecho, y la música, cuando llega al corazón, puede cambiar la vida de una persona.






